Vivimos en la era de lo ilimitado. Pero lo ilimitado es una ilusión que tendría que ser remplazada por máximo. Aprender a definir un limite máximo nos permite gestionar de manera sostenible nuestros recursos. Platon decía en el Cármides « conócete a ti mismo » y eso incluye el conocimiento de nuestros propios limites: nuestro máximo y mínimo.
Vivimos en la aceleración, la urgencia y la inmediatez de los intercambios económicos así como también de nuestras emociones a través de las nuevas tecnologías. En contraste, nacen movimientos de desaceleración, de declive y sobriedad.
No se trata de escoger entre una aceleración o desaceleración pero de encontrar un equilibrio entre los dos.
Es decir, alternar entre los ciclos de aceleración y desaceleración. Los tiempos de inacción y sobriedad alimentan los tiempos de acción y prosperidad.
Vive cada día como si fuera el último. No para desperdiciarlo, sino para hacer en un día el trabajo de toda una vida. Que cada momento sea el Universo. Haz que cada día cuente en tu vida.
Mi misión es de llevar las personas a retomar confianza en su propio ritmo. Respetarse a uno mismo es respetar su propio tiempo.
¡Aprendamos a jugar con el tiempo!
El tiempo es un recurso al servicio de nuestros objetivos.
¡Escuchemos nuestro ritmo!
Controlemos la aceleración y la desaceleración mediante nuestras elecciones.
¡Encontremos nuestro equilibrio!
EAT, PRAY, LOVE & SHARE!